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Más 03 – Diario de Investigación

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Visión Panorámica del Reto 3: Del «Ojo Crítico» al «Cuerpo Colectivo en Error» Punto de partida: La desconfianza en la imagen Mi inmersión en este Reto 3 comenzó con la figura de Martha Rosler y su «higiene visual» como reacción ética ante la explotación documental. Mi hipótesis personal ha sido cuestionar si esa asepsia sigue siendo válida o si debemos recuperar la presencia del cuerpo político. Sin embargo, al cruzar esta reflexión con el resto de lecturas del módulo (Subtramas,…
Visión Panorámica del Reto 3: Del «Ojo Crítico» al «Cuerpo Colectivo en Error» Punto de partida: La desconfianza en…

Visión Panorámica del Reto 3: Del «Ojo Crítico» al «Cuerpo Colectivo en Error»

Punto de partida: La desconfianza en la imagen

Mi inmersión en este Reto 3 comenzó con la figura de Martha Rosler y su «higiene visual» como reacción ética ante la explotación documental. Mi hipótesis personal ha sido cuestionar si esa asepsia sigue siendo válida o si debemos recuperar la presencia del cuerpo político. Sin embargo, al cruzar esta reflexión con el resto de lecturas del módulo (Subtramas, Basurama, Errorismo), he comprendido que la «imagen» es solo la punta del iceberg. La verdadera transformación de la Investigación Artística no está solo en qué mostramos, sino en cómo y con quién construimos el conocimiento.

La disolución de la autoría: Lecciones de Subtramas

Si Rosler nos enseñó a cuestionar la imagen, el proyecto Subtramas (Museo Reina Sofía) nos enseña a cuestionar al autor. Analizando su propuesta de «producción audiovisual colaborativa», entiendo que mi defensa del «Sujeto Político» no puede ser la de un artista solitario que retrata a una víctima (aunque sea con dignidad). La investigación artística contemporánea exige que ese sujeto sea co-investigador. Subtramas desplaza el foco del «producto final» a los «procesos de pedagogía colectiva». Esto valida mi idea de la horizontalidad: la cámara no mira desde arriba, sino desde dentro de una comunidad de aprendizaje. La investigación deja de ser sobre «ellos» para ser «con ellos».

El territorio como texto: La materialidad de Basurama

Al revisar el proyecto «Todo sobre ruedas» de Basurama, veo la aplicación práctica de la etnografía que yo defendía teóricamente. Basurama no se limita a «mirar» la ciudad; interviene en su metabolismo (residuos, movilidad, espacio público). Esto refuerza mi tesis contra la abstracción. La investigación no ocurre en el limbo académico; ocurre en la calle, reciclando significados y materiales. Si yo defiendo mostrar el «cuerpo herido», Basurama defiende mostrar el «territorio herido» (la basura, el espacio residual) para transformarlo. Ambos enfoques buscan lo mismo: visibilizar lo que el sistema quiere ocultar o desechar.

El derecho a equivocarse: La filosofía del Errorismo

Finalmente, el Manifiesto Errorista ha sido la pieza que cierra el círculo filosófico. Su reivindicación del error («Errar es humano, el errorismo es un homenaje») es el antídoto perfecto contra la parálisis académica. A veces, el miedo a «no ser éticos» (el miedo que paraliza la representación del dolor en la teoría de Rosler) nos impide actuar. El Errorismo nos invita a abrazar la imperfección, el fallo y lo imprevisto como motores creativos. Esto conecta profundamente con mi propuesta: atreverse a mostrar el conflicto humano conlleva el riesgo de equivocarse, de ser malinterpretado o de caer en contradicciones. Pero, como sugieren los erroristas, es preferible la acción imperfecta y desordenada que la inacción pulcra y aséptica.

Hacia una Investigación Artística «Sucia» y Viva

Integrando todas estas fuentes, mi visión del Reto 3 se cristaliza: La Investigación Artística que defiendo —y que quiero plasmar en el Manifiesto— debe ser una práctica que:

  1. Muestra el cuerpo (Superando la asepsia de Rosler).

  2. Trabaja en horizontal (Siguiendo el modelo de Subtramas).

  3. Mancha las manos en el territorio (Al estilo Basurama).

  4. No teme fallar (Bajo la bandera del Errorismo).

No buscamos la pureza teórica, buscamos la potencia política de la presencia. Pasamos de ser observadores de imágenes a ser activadores de errores sistémicos.

Aquí tienes dos opciones para incluir las referencias al final de tu texto, dependiendo de si buscas un formato estrictamente académico (estilo APA) o uno más funcional para tu Folio o blog de investigación.

Opción A: Formato Académico (Estilo APA)

Ideal para dar rigor a tu Diario de Investigación y cumplir con estándares formales.


Referencias y Bibliografía:

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Bitácora de una disputa: La higiene visual frente al cuerpo político Esta semana, el foro de la asignatura se ha convertido en un inesperado laboratorio de pruebas para mi hipótesis central. Partiendo de la entrevista a Martha Rosler (Son[i]a) y su crítica a la representación documental, lancé al grupo una provocación: cuestionar si la eliminación del sujeto humano (la estrategia de la «higiene visual» o asepsia) sigue siendo una respuesta ética válida hoy en día, o si, por el contrario,…
Bitácora de una disputa: La higiene visual frente al cuerpo político Esta semana, el foro de la asignatura se…

Bitácora de una disputa: La higiene visual frente al cuerpo político

Esta semana, el foro de la asignatura se ha convertido en un inesperado laboratorio de pruebas para mi hipótesis central. Partiendo de la entrevista a Martha Rosler (Son[i]a) y su crítica a la representación documental, lancé al grupo una provocación: cuestionar si la eliminación del sujeto humano (la estrategia de la «higiene visual» o asepsia) sigue siendo una respuesta ética válida hoy en día, o si, por el contrario, invisibiliza el conflicto.

Mi postura, que defiende el retorno del «Actor Social» y la «Semiótica de la Confrontación», se enfrentó a tres objeciones clásicas y muy pertinentes planteadas por mis compañeros (Elena, David e Inma). Lejos de invalidar mi propuesta, estas fricciones me han obligado a afinar mis argumentos y a definir mejor los límites de mi investigación.

1. Sobre la saturación (El factor Elena)

Elena planteó el riesgo de la «insensibilización» ante la crudeza de las imágenes.

  • Reflexión: Es un riesgo real, pero he comprendido que mi propuesta no busca competir con el shock mediático (que insensibiliza por acumulación y rapidez), sino generar un «encuentro». La investigación artística opera en tiempos lentos.

  • Conclusión: La cura contra la saturación no es la ausencia de imagen (el vacío), sino el exceso de contexto y dignidad (la agencia).

2. Sobre lo invisible y la imaginación (El factor David)

David defendió la potencia de la invisibilidad para activar la imaginación del espectador y evitar el «festín del dolor».

  • Reflexión: Este fue el contraargumento más intelectual. Me hizo ver que mi defensa de la imagen debe basarse en su cualidad induxical (como huella forense).

  • Conclusión: No puedo confiar en la imaginación del espectador porque esta suele construirse desde el privilegio y el prejuicio. A veces, la realidad es inimaginable. Por eso la imagen concreta del cuerpo es necesaria: actúa como una prueba de realidad que rompe la burbuja especulativa del espectador.

3. Sobre la empatía y el simulacro (El factor Inma)

Inma propuso la inmersión (simulacros, ponerse en la piel del otro) como vía de conocimiento.

  • Reflexión: Aquí identifiqué una distinción ética crucial para mi trabajo: la diferencia entre Empatía (sentir lo que tú sientes) y Alteridad (reconocer que tú eres otro y tengo una responsabilidad hacia ti).

  • Conclusión: Los simulacros corren el riesgo de centrar la experiencia en el «yo» del espectador (su miedo, su llanto). Mi propuesta de «sostener la mirada» del sujeto real devuelve el protagonismo a la víctima, impidiendo que su dolor se convierta en una atracción turística emocional.

Tras este intercambio, mi admiración por Martha Rosler se mantiene, pero mi divergencia metodológica se solidifica. Entiendo que en los años 70, retirar el cuerpo era un acto radical contra la mercantilización. Pero hoy, en la era de los datos abstractos y la gentrificación invisible, el acto radical es mostrar el cuerpo.

Mi investigación en este proceso del Reto 3, por tanto, no debe buscar la «pornografía de la pobreza» (explotación), pero tampoco la «asepsia académica» (ocultación). Debo buscar una «Estética de la Presencia»: una forma de representación donde el sujeto no sea un objeto pasivo de lástima, sino un agente político que interroga a quien mira.

Próximos pasos: Investigar referentes contemporáneos que trabajen esta línea (Santiago Sierra, Teresa Margolles, LaToya Ruby Frazier) para ver cómo resuelven técnicamente la tensión entre dignidad y crudeza.

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